Me siento como un rehén
Recuerdo estar escuchando una canción que decía: "me siento como un rehén" y sentirme identificada: sentirme presa de mis decisiones, creer que mi destino estaba sellado.Pensar que nada puede cambiar es una forma de desesperación, y la desesperanza es el estado propio del infierno. En mi interior, de algún modo estaba viviendo, como los condenados.
Todo esto eran engaños que el demonio me hacía creer. Me fragmentaba de mil maneras, disociándome entre mi decir y mi hacer. "Quien no vive como piensa, termina pensando cómo vive", dijeron en el curso de ingreso de la facultad.
Es triste como uno termina justificándose, amarrándose a autoengaños y falsas promesas. Es triste como, por vanos y autodestructivos caprichos, uno termina ofuscando la verdad.
Sin embargo, de cualquier situación en la que estemos podemos salir. A veces será Cristo mismo quien venga a rescatarnos, otras veces Él querrá que primero le pidamos auxilio.
"Así, ya no eres más esclavo, sino hijo, y por tanto heredero por la gracia de Dios." (Gal 4, 7)