¿Cómo pude yo?
Errar, una palabra que este mundo no tolera. Se tiende al éxito sin dejar margen al fracaso. Es una actitud un poco soberbia, porque ser humano es reconocer que muchas veces no le vamos a dar en el blanco.¿Por qué nos cuesta tanto reconciliarnos con nuestros errores? En la derrota vemos nuestra necesidad, vemos la necedad de nuestro corazón, reconocemos que solos no podemos. Sin el Señor, muchas veces tomamos malas decisiones, de las que el enemigo se vale para recordárnoslas una y otra vez.
Empezamos a preguntarnos ¿Cómo pude yo? Pero qué sentido tiene volver a lo que ya pasó, sino es para implorar la Misericordia del Señor. El demonio es quien nos quiere anclados en el pasado o en el futuro, nostálgicos o ansiosos.
En nuestra incapacidad y en nuestra ceguera, el Señor puede transformarnos. De nuestro barro puede hacer algo completamente nuevo. Y esta nueva obra del Señor se servirá incluso de nuestros errores, para mostrarnos que quiere darles un nuevo sentido. Porque Él hace nuevas todas las cosas.
Hay una canción que me gusta que dice: "Renuévame y transforma cada paso viejo con tu amor, a tu manera no la mía conviértelo y hazme un hombre nuevo". Creo que expresa muy bien esto.
Se trata de hacer una entrega totalmente confiada al Señor, dejar en sus manos lo que fue, para que nos prepare para lo que vendrá.