La verdad los hará libres
Nuestro mundo tanto exalta la libertad y, paradójicamente, cada vez es mayor la cantidad de vicios. ¿Qué es esta libertad que tanto nos promete, que al momento de querer dejar un vicio nos sentimos encadenados de pies y manos? ¿Qué es esta libertad, que socava cada vez más nuestro interior hasta dejarnos hastiados y consumidos?
¡Que distinta la virtud del vicio! La virtud quiere más de aquello que ya la plenifica; a diferencia del vicio, que pide continuamente porque cada vez le falta más. Todo vicio encierra, en el fondo, cierta negación de la realidad: hay algo que no queremos aceptar.
Un buen uso de la libertad no deja reproches en la conciencia. Si la libertad es bien empleada, no hay vacíos que llenar, más bien, el interior se convierte en una fuente rebosante de gozo.